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El hotel rural se encuentra en la vega del municipio granadino de Huéscar, aguas abajo del manantial de Fuencaliente, en un paraje fresco y rodeado de numerosas huertas. Esas aguas, traídas por acequias desde tiempos inmemoriales, posibilitaban la molienda del grano y hoy confieren al lugar un aspecto siempre verde y una sonoridad deliciosa, fruto del murmullo del aire en las copas de los álamos, del canto permanente del agua y de los trinos de las numerosas especies de aves que pueblan este maravilloso ecosistema.
Por su parte, el municipio de Huéscar es cabecera de una comarca de historia varias veces milenaria, pues cuenta en ella con municipios como Orce, una de las cunas de la Humanidad en el continente euroasiático, como Galera, con importantísimos yacimientos argáricos -alguno de ellos visitable-, con una afamada necrópolis ibérica, y con importantes restos romanos, como Castril de la Peña, enclavado en unos parajes naturales impresionantes, como la Puebla de don Fadrique, cuya historia está íntimamente ligada desde la Reconquista a la casa de Alba, o como Castilléjar.
La propia ciudad de Huéscar cuenta con varios monumentos histórico-artísticos, entre los que destacan la iglesia de Santiago y la colegiata de Santa María, formidable construcción renacentista, orgullo de la sede episcopal de Toledo. Además, cualquiera de los municipios que componen la comarca conservan una hermosa arquitectura popular y, sobre todo, barrios enteros de casas-cueva, que sorprenden no poco al visitante tanto por lo insólito de tal hábitat en nuestro propio país, como por la belleza paisajística que emana de ellos.
La comarca de Huéscar se caracteriza por ser de tierras altas, esteparias o claramente de montaña, pues en ella se asientan sierras imponentes, que contribuyen a formar el Parque Nacional de Cazorla-Segura-Las Villas. El altivo pico de La Sagra (2.385 mts.) preside esa región poblada por pinos y carrascas, por nogueras, serbales y acerolos, por plantas aromáticas, que dan cobijo a ciervos, gamos, corzos, muflones, cabras monteses, jabalíes o zorros, así como a toda suerte de rapaces y otras aves serranas, mientras que las campiñas saben de liebres, conejos, perdices o codornices. De modo que el visitante amigo de andar podrá optar también por disfrutar de caminatas que atraviesan paisajes grandiosos y poco frecuentados, o por recorrer apacibles senderos que le llevarán a verdes vegas y frescos sotos.
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© Molino del Paso - Huéscar